Kampa museum
El Kampa Museum resultó ser una agradable sorpresa, no intentan llenar sus salas con artistas más o menos mediáticos, simplemente intentan documentar un periodo del arte checo y centro-europeo no demasiado conocido en el resto de Europa, que sólo tiene ojos para Berlín. Tampoco se olvidan del renacimiento artístico que supuso para la República Checa recuperar su soberanía y libertades en 1993.
Me gustaron especialmente los trabajos de Izabella Gustowska, Salome a Judita, 1986-87, (foto de la la derecha), Magdalena Jetelová, y los 34 pingüinos amarillos de Cracking Art Group.